Cabalgar, cabalgar, cabalgar,
el día, la noche, el día.
Cabalgar, cabalgar, cabalgar...
En mi derredor se hizo el silencio. Y la soledad.

13/8/10

Valentín Bulnes


Con "Pepita" en Melilla.

7 comentarios:

ube dijo...

Valentín Bulnes era mi abuelo, creo que si algo se puede destacar de el es que era un jinete sumamente generoso.

Gracias,

Vicente Matallana Bulnes

Chevi Sr. dijo...

Y además un referente, en lo hípico y en lo militar.
Bien venido Vicente.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

A Valentin Bulnes, siendo ya General, a finales de los setenta le veía con una cierta frecuencia en el "Roma" (Serrano esquina a Ayala). Le encantaba tomarse una caña con nosotros. Y, cómo no, a nosotros.
Gran militar y jinete. Recuerdo que nos contó que se había tirado en paracaidas con cerca de setenta años.
Un abrazo, Vicente

Ramón Muoz dijo...

Tengo entendido que la historia del paracaídas tiene más miga. Siendo ya General, quiso sacar el título de paracaidista militar y el mando le digo que ni hablar, que era demasiado mayor para eso. En su línea habitual ("y como el sable no se encasquilla...) se hizo paracaidista civil. Él era así. Mi padre le conoció bien y le adoraba.

ube dijo...

A ver, la linea entre la realidad y la ficción ha sido siempre exremadamente tenue en mi familia, debido a un brutal sentido del humor y cierta tendencia a actividades o situaciones increibles, por lo que saber lo que es cierto o no nunca ha quedado claro.

Según me contó mi tio Arias, el general de división Arias Bulnes Alonso-Villalobos, la historia del parcaidismo es como sigue ( a míi el tio Arias siempre me dio mucha seguridad):

Valentín,debía de tener más de 60 años, iba a pasar a la reserva activa, cuando pidió el traslado a paracaidistas con voluntad de aprender a saltar. Contextualicemos que era en ese momento teniente general y había tenido mando de capitán general en Asturias.

La cuestión es que ante esa petición fue llamado por el ministro del ejercito, no debía en cuanto a grado tener mucha gente más por arriba, el cual le dijo "mi general, tiene que comprender que a nuestras edades hay cosas que no se pueden hacer". Valentín pidió permiso y se retiró.

Por aquel entonces había una yegüita en el hipódromo que siempre quedaba tercera, cuarta, por lo que Valentín llegó a la conclusión de que simplemente la montaban mal. Se la compró, la dejó descansar una semana, la entrenó dos y se presentó, según me contarón, a la gran copa del generalísimo, y según parce ganó.

Al día siguiente se fue al despacho del ministro del ejercito con un ejemplar del Marca debajo del brazo y dijo "esto es lo que yo hago a mis sesenta y x años".

Valentín tuvo su traslado y saltó en paracaidas.

Así me lo contó mi tio Arias y el siempre me ha dado mucha confianza, era un general muy serio.

Conociendo a Valentín la historia no es tan improbable ni rocambolesca como parece, entra casi dentro de lo cotidiano. Lo que yo si que recuerdo es que mi madre se negó a que nosotros hiciésemos paracaidismo, como quería Valentín, más que nada porque yo debía tener 8 años.

Vicente

ube dijo...

Lo que uno altera mediante el recuerdo tiene sin embargo una realidad, sea o no conocida.

Cormac McCarthy, La carretera.

Chevi Sr. dijo...

Muy bonito, y esperanzador.